Primero, la parte mecánica
La hoja debe tener un recorrido adecuado y apoyos en condiciones. Una bisagra con holgura o una guía dañada se revisan antes de escoger el motor. La automatización se diseña sobre el conjunto de la puerta y sus fijaciones.
El tipo de apertura cambia la instalación
En una abatible importan el giro, la longitud de las hojas y los puntos de fijación. En una corredera se revisa el espacio lateral, la guía y la ubicación del accionamiento. Envía fotos por ambos lados para que se vea el espacio disponible.
Uso y alimentación
No es lo mismo un acceso de vivienda que una puerta compartida con paso frecuente. Indica quién la utilizará y cuántas maniobras aproximadas tendrá. La alimentación y los trabajos necesarios para llevarla hasta el equipo deben quedar definidos en la propuesta.
Controles y seguridad
Se concretan mandos, forma de apertura, dispositivos de seguridad y desbloqueo según el equipo y la instalación. Durante la entrega se explica cómo utilizar el sistema y qué hacer en las situaciones previstas por el fabricante.
Qué comparar en la propuesta
Ajustes previos de la puerta, equipo, accesorios, instalación, pruebas y explicación de uso. Aclara si hay partidas eléctricas o de obra y cómo se coordinarán. La opción adecuada depende de estas condiciones, no únicamente del precio del motor.
Para quedarte con lo esencial.
Fotos, medidas y frecuencia de uso son un buen comienzo. La viabilidad y el equipo se confirman tras revisar el acceso.